En qué seguimos…

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El viernes algunas de las viajeras nos juntamos a compartir las experiencias en Ruanda, algo más reposadas, con Alicia y Ramón. Desde luego un lujo y un placer.

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¿En qué estamos?

Las vueltas son duras. No sólo por el descoloque del viaje; el ir rumiando la respuesta a las realidades que hemos conocido. Sino por la rutina y el ritmo que todxs llevamos, y que nos hace centrarnos en “lo nuestro” dejando un poco de lado todas esas ideas que nos hemos traído. ¡Lo que no significa que se nos olviden!. Poco a poco, algunas van saliendo.

Como estas entrevistas en Aragón o el video tan chulo que se han currado la gente de Medicus Mundi. : )

Buhoro, buhoro

Y tras Inzira Itziar nos escribe, ya desde Iruña, buhoro buhoro.

Este es un texto lento, escrito sin prisa, buhoro buhoro (poco a poco), que empecé a escribir el jueves en Nemba, cuando faltaban unas horas para coger el avión que nos traería de vuelta a casa y que estoy acabando hoy domingo, cuando llevamos en casa dos días ya.

El jueves se nos pidió que pensaramos en una o dos frases con las que resumir lo que nos llevabábamos del viaje y de Ruanda. Pienso en lo difícil que me resultó ese ejercicio de síntesis y me doy cuenta de que ahora aún me resultaría más complicado, porque estoy en ese momento donde la niebla que recubre lo vivido empieza a abrirse y deja vislumbrar pedacitos de un paisaje todavía confuso.

La niebla es una constante en Ruanda, donde el horizonte casi siempre está semi oculto tras una densa calima que lo desdibuja. Esa niebla ruandesa que nos ha impedido distinguir con claridad los rincones y las historias que nos rodeaban, ha sido la metáfora perfecta de lo que me llevo del viaje: la sensación de haber visto mucho y haber sido capaz de comprender poco.

He visto proyectos ambiciosos de cooperación diseñados en Europa, insostenibles y absurdos en aquel contexto, y he visto a sus gestores entusiasmados con ellos. Y la verdad es que no alcanzo a entender como puede ser que sucedan esas cosas. Pero también he visto otros más sencillos donde los beneficios para las y los protagonistas locales son evidentes, donde las personas participantes han conseguido que sus hijas e hijos dejen de estar malnutridos en un contexto donde el 38 % de la infancia padece cierto grado de malnutrición.

He visto que en Nemba las mujeres vestidas con las coloridas telas de diseño africanas me resultaban más elegantes y estilosas que aquellas vestidas con prendas llamémoslas “occidentales”. Pero no se si esa percepción es consecuencia de que las ropas de segunda -o quinta- mano que llegan de Europa sean casi harapos cuando las compran allá, o de que mi mirada sobrevalore lo exótico. Sea como sea, las telas ya no se fabrican en Kigali, llegan de China. Los paños llegan de China y la poca gente que tiene cierto poder adquisitivo ha empezado a enviar a sus hijas e hijos a estudiar a China. Otra de las inumerables sorpresas de este viaje: ser consciente de la presencia e importancia cada vez mayor de China en África.

He visto una Ruanda en el escaparate y otra en la trastienda. He visto que las casas circulares con sus techados de paja han sido sustituidas por orden gubernamental por casas rectangulares y tejados metálicos y que a la vez que se están construyendo resorts para turistas donde los bungalows imitan la vivienda tradicional con sus empalizadas de bambú incluidas. Y todavía no se que pensar respecto a esa folclorización turística del patrimonio.

He visto que mientras las autoridades nos explican que el 80% de las enfermedades son producto de la falta de higiene, consecuencia de la ignorancia de las madres, otros agentes nos han explicado que la falta de higiene es producto de la pobreza estructural del país. Y pienso en qué imágenes tan diferentes se dibujan en mi mente según sea la explicación con la que decido quedarme: en qué diferente resulta elegir culpar a las madres o al sistema.

El poeta Joxean Artze escribió que amaba los paisajes de su tierra cuando la niebla los ocultaba, porque era entonces cuando empezaba a descubrir los maravillosos paisajes interiores de su propia alma. Creo que algo así es lo que me ha sucedido al entrar en contacto con los pedacitos nebulosos de realidades ruandesas en este viaje: que no me queda más remedio que desplazar ahora la mirada a mi interior y ver que nuevos paisajes se desvelan, buhoro buhoro (poco a poco), en mi interior, sobre todo para ver que puedo aportar ahora aquí, en casa, para que el Proyecto Ruanda cuente con los apoyos que se merece.

Day 12# Evaluar

El viaje se acaba. O, por ser más exactos, termina la primera parte; el objetivo principal siempre fue “conocer para hacer“: generar propuestas tras haber visto de primera mano la situación. Y eso sólo lo podemos hacer en nuestra casa: Pamplona, Zaragoza, Teruel, Madrid… : )

Hemos pasado la mañana evaluándolo: con el ánimo de mejorar en la organización de futuros grupos; pero también buscando compartir ideas, impresiones, emociones… Todxs coincidimos en que todavía tenemos mucho por “colocar” y “reflexionar“. Pero también en que entre la bruma ruandesa somos conscientes de la suerte que hemos tenido como grupo y lo que nos ha enriquecido compartirlo unxs con otrxs. Para mí ha sido un privilegio compartir esta vivencia con gente tan diversa como la que hemos coincidido. ¡Gracias!.

Next steps?

A lxs que me habéis ido leyendo en el blog; también ¡gracias!. Nos vamos a dar una semana para centrar alguna reflexión más y, tras compartirla, no daremos más la chapa aquí. Ya en persona, si os apetece, os contaremos más detalles o cosas que, por prudencia, no eran publicables en este medio.

Seguramente algun@ acabe en la radio o en la tele contando la experiencia.

Y hay más ideas! Todavía embrionarias, irán cogiendo forma. 💪

Day 11# Dian Fossey’s tomb

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El otro día os hablaba del parque nacional de los volcanes, que se extiende hacia Uganda y la RD Congo donde se llama  parque de los Viruga. Cuando estuve en ese lado de la frontera me quedé con muchas ganas de verlo; en aquel entonces era el santuario de la guerrilla M23 y no era prudente.

Se trata del parque nacional más antiguo de África, fundado en los años ´20. Alberga la población de gorilas de montaña más numerosa del planeta (unos 480) y seguramente os suene esta ilustre residente: Dian Fossey. Gorilas en la niebla se escribió (y rodó) aquí en Ruanda.

Hoy hemos ido a visitar su tumba. No porque le tengamos una especial veneración… sino porque pagando “sólo” 75€ Se puede acceder al parque nacional. Llegar hasta los gorilas y pasar con ellos 1h supone 750€. Algo que da mucho a pensar si sabes que un maestro de este país cobra 60 €/mes. Imaginaros lo que son más de 12 meses de sueldo (¿30.000 €?) por ver gorilas.

La visita comienza con unas danzas tradicionales en el centro de visitantes.


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Para seguir con un paseo entre piretras.

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Una vez secas, estas margaritas sirven para producir piretrina. Un insecticida natural que compramos en Europa.

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La ascensión continúa durante unos 500m mientras va variando el paisaje.


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Y con suerte, como tuvimos nosotros, puedes ver algún habitante del bosque como estos búfalos. Si la suerte es mala, igual la escolta de soltados ahuyentan a los otros “habitantes del bosque” que aún no deben haberse ido del todo…

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La etóloga se encuentra enterrada cerca de su última casa; al lado de sus simios. No hay restos del campamento de investigación que tenía montado aquí. Creo que parte por la selva y parte por la guerra civil.


imageimageEste parque es la mayor atracción de Ruanda; y estaba repleto de blancos. Da a pensar las cantidades que se (nos) estábamos dejando ahí…

Carta desde la colina

Muraho! Hola!

Me presento, me llamo Iñaki soy voluntario de Médicus Mundi Navarra desde hace mas de tres años, mi actividad consiste en clasificar las miles de fotos que los proyectos de cooperación generan.

Hablaré del viaje que me ha dado la oportunidad de hacer Medicus Mundi a Ruanda y mas concretamente a Nemba . He pensado contar cosas tan sencillas como quienes componemos el grupo, que son y donde están ubicadas las colinas, quienes son sus gentes, como viven, que hacemos día a día….. etc, espero no defraudar. Empecemos:

El grupo

Lo componemos 9 personas, dos trabajadores y cuatro voluntarios de MM Navarra, un delegado en Teruel y una técnica en Zaragoza. Sus actividades profesionales consisten en: empleado de una multinacional, empresario del textil, profesor y ama de casa.

Donde vivimos

Estamos ubicados en un antiguo convento al lado de una iglesia y próximo al hospital de Nemba que dispone de todos los servicios básicos: cocina, comedor, salón de reuniones, duchas con agua caliente, dormitorios, y un gran jardín, podríamos decir que estamos en el edén.

Las colinas del norte de Ruanda

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Cuando escuché hablar de ellas eso de las colinas no me daba una idea clara, ahora que las veo prácticamente desde mi dormitorio podría decir que de colinas nada, son un montón de montes – amontonados- que van creciendo en altura conforme se aproximan al norte hacia el monte Kabuye que tiene 2.654 m de altura. Las colinas sobrepasan con facilidad los 1.700 m. y todas ellas están roturadas prácticamente hasta las cimas conformando un mosaico vertical de pequeños y pequeñísimos huertos para el autoconsumo. El concepto de pueblo apenas existe porque las casas de adobe donde viven sin agua corriente sin electricidad están a pié del huerto conformando una población muy dispersa. El tipo de casa es muy básica, un rectángulo de pequeñas dimensiones con un techo de chapa obligado por el gobierno sustituye a los antiguos con el fin de higienizar la vivienda. Llama la atención el brillo que tienen cuando reflejan el sol rompiendo la estética natural del paisaje.

Las gentes que las habitan son pobres de solemnidad no tienen prácticamente nada, la alimentación es precaria y desequilibrada, la higiene limita y la ropa no es la adecuada, a esto hay que añadir un problema básico: las comunicaciones, si por algún motivo sea por ejemplo; enfermedad o parto, se hace muy difícil el traslado al centro hospitalario de Nemba, es necesario para ello cuatro personas para llevar al enfermo en una camilla hecha de hoja de platanero y el problema se acrecienta si es temporada de lluvias, las sendas y caminos se hacen impracticables. No obstante esta situación está cambiando poco a poco a mejor.

Los niños como siempre con su sonrisa en la boca son los eternos acompañantes en nuestros paseos y caminatas por las colinas, subiendo y bajando las fuertes pendientes con sandalias de goma o descalzos como si nada, no reflejan el cansancio, y entre caras de vergüenza y curiosidad nos convierten en protagonistas porque es raro que un -blanco- ande por ahí, somos la novedad.

Nuestro día a día

Según las actividades a realizar nos levantamos entre 6.30 y 7.30, iniciamos el día con un desayuno compuesto por café, colacao, té, fruta como el plátano, mango y rebanadas de pan tostado con mantequilla y mermelada del país, vamos, todo un lujo. Después nos desplazamos según sea la distancia a pié o en minibús hasta el punto de visita y/o de reunión. Las charlas que suelen durar entre hora y media y en algunas ocasiones sobrepasan las dos horas, en Ruanda la unidad de medida no es el segundo, no viven estresados, las cosas se las toman con tranquilidad.

Según sea el ponente y contenido son mas o menos llevaderas, normalmente se emplea el francés o Kinyaruanda, menos mal que son traducidas al castellano por Pierre (el representante de MMNAM en Nemba) y nuestros propios compañeros que sino uffff. Los contenidos versan entre aspectos técnicos relacionados con la sanidad: organización, necesidades propuestas, etc, la organización del distrito y, la diócesis que tiene gran influencia en este país: las iglesias están llenas. Otro tipo de actividad consiste en visitar centros de salud mas o menos alejados del hospital de Nemba y alguna que otra cooperativa viendo así la realidad de la cooperación a través de sus protagonistas y algún que otro colegio, la enseñanza primaria es obligatoria.

Si la hora de la comida nos pilla lejos de la casa hay dos opciones: comer en un restaurante para -blancos- que no están nada mal o comer algo comprado por el camino sin olvidar las chucherías traídas de mi pueblo. Si estamos próximos a nuestra residencia solemos comer lo que nos hayan cocinado, que suele ser bastante repetitivo: ensalada de tomate, aguacate y cebolla, pizza, tortilla de verduras, patatas fritas y en raras ocasiones carne, luego el postre compuesto por fruta del país. Y después de un breve descanso que no da tiempo para nada seguimos con nuestras visitas y charlas hasta eso de las seis de la tarde que es cuando se hace de noche y volvemos a -casa-. Si la hora lo permite vemos alguna película o tratamos algún tema con Mariano, médico del hospital, que yo lo catalogo como hombre sabio y afable por todo su conocimiento y capacidad de transmitirlo con entusiasmo. Y para finalizar el día cenamos lo que ha sobrado de la comida, acompañada de una sopa de verdura que no falta nunca. Mención especial fue una noche que celebramos el cumpleaños de una compañera con un par de tartas que nos hicieron para la ocasión, por cierto muy buenas!! hacemos la reunión/reflexión con todo el grupo donde se valora las actividades realizada durante el día y luego nos vamos a descansar para estar frescos para el día siguiente.

Pero no todo es trabajo eh! también tenemos tiempo para hacer turismo visitando destinos interesantes tales como el gran lago Kivu en Gisenyi o el bonito lago Ruhondo por el que paseamos en barca, así como la capital Kigali, también hemos ascendido al monte Kabuye que a mi me costo un esfuerzo por no estar muy preparado, el resto de compañeros aunque cansados lo hicieron con buena nota. Mención especial a Maite mujer de 72 años que nos dejó a todos sorprendidos por capacidad de ascensión. también está programada la visita a la tumba de Dian Fossey que se dedicó al estudio de los gorilas, ubicada en la zona de los volcanes, al noroeste del país.

Y… hay mucho mas que contar pero como no puede ser por falta de espacio, decir que así lo he visto y así lo cuento.


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Day 10# Work in progress

Hoy, sí: me ha tocado currar. Y feliz, claro. Una de las acciones del proyecto de Medicus Mundi NAM es mejorar la infraestructura de los centros de salud. En el caso de Nyondo no contaba con más agua que la recogida de la lluvia en aljibes. Además, la maternidad estaba en francamente malas condiciones. Juzgad por vostrxs mismxs el paritorio:

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En su momento colaboré preparando la subvención al ayuntamiento de Berriozar que ha pagado la reforma. Y aprovechando que estamos aquí he participado en una visita de evaluación/seguimiento del proyecto. El centro está lejos de la carretera asfaltada y la pista en malas condiciones tras las lluvias. No había coche. Me ha tocado separarme de la expedición.

Las obras avanzan bien; aunque todavía no están completas a la espera de que el cemento se seque y admita pintura encima. Aquí la nueva maternidad.

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El sistema de captación de agua también se encuentra parcialmente operativo hasta que el cemento seque y se pueda impermeabilizar la cisterna. Aquí, la fuente a pie de captación.

imageHasta el Centro de Salud hay 1.5km y, como está en alto, una pendiente a vencer con una bomba eléctrica. Sin red eléctrica se alimentará de energía solar y diésel.

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Recuerdo cuando una amiga mozanbiqueña me dijo que se sorprendió el día que descubrió que había personas con VIH vivas. Estos son los retrovirales que lo hacen posible. Quizás sepáis bien cómo su coste ha sido uno de los caballos de batalla de los países empobrecidos con las compañías farmacéuticas. Imaginaros lo que supone para un país como este.

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Cada actuación  ha sido solicitada y priorizada por el comité de gestión de salud del hospital y del distrito. Eso garantiza la necesidad de la intervención. ¿Y la sostenibilidad?. También está contemplada; no se han incrementado los costes de funcionamiento del centro (OPEX). ¿Impacto?: mejora de la atención a los habitantes de la colina; se verá en los indicadores de calidad de atención.

De vuelta en el coche pensaba que quizás estos proyectos son menos “lustrosos” que otros más asistenciales; pero tienen más impacto a largo plazo. Imaginaros tener que alumbrar en la maternidad de la primera foto sin ni siquiera haberos hecho una ecografía. :s. Pues… eso, no sólo se trata de mortalidad materno infantil; también de cómo pueden quedar los niños y las mujeres en un mal parto. Afectados de por vida. Las cifras que vemos en los informes lo muestran. Por la tarde, compartí las impresiones con nuestro Project Manager local y me uní al resto del grupo en la visita a una escuela.

Natalia ha preparado un pequeño encuentro entre el colegio de Buztintxuri y de Nemba. El alumnado de allá ha preparado unas cartas para los de aquí y hemos ido a hacer la entrega.

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Nos  han recibido como lo que somos: un acontecimiento que se sale de lo normal. Así que empezaron cantándonos, observándonos y tocándonos:

Para rezar (aquí la religión está muy presente en el día a día, incluso en una escuela estatal) y acabar bailando con este ritmo un poco flamenco.

Es muy fácil sensibilizarse con los niños africanos. Se les “usa“; y hay mucha demagogia que juega con las emociones que provocan. Pero también soy honesto si os digo que no pude evitarlo y acabé pensando en qué oportunidades les podemos ofrecer. Qué visiones o valores debemos trasladar a las generaciones posteriores en nuestra tierra que, cuando tomen su responsabilidad en la sociedad, hagan menos injustas las diferencias entre los niños de Buztintxuri y los de Nemba.

Va pensiero (Let thoughts fly):

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